La Principal, S.A.
La empresa de mayor antigüedad y más sólido prestigio en México en el ramo de la
sastrería y equipo militar, la manufactura de banderas mexicanas y de todo el
mundo.
La Principal fue fundada en el año de 1907 por Don Marciano Rodríguez Mederos,
en ese entonces se encontraba ubicada en la Calle de Filomeno Mata y su razón
social era La Internacional, S. A.
Fue
en esta casa donde se vistieron los ejércitos revolucionarios de México, que
sucesivamente fueron entrando a la ciudad capital. Los más famosos generales
de aquellos ejércitos como Venustiano Carranza, Francisco Villa, Emiliano
Zapata, Álvaro Obregón, adquirían sus vestuarios y equipos personales así como
el de sus tropas, en esta negociación.
La ropa de cada general
tenía diferentes características y había que fabricar moldes especiales para
ellos. Don Venustiano Carranza usaba un saco tipo guerrera recta con botones
metálicos al frente, con cuello cerrado y tirilla de celuloide al interior:
sombrero de fieltro muy alto de cuatro pedradas.
El General Villa usaba sacos tipo cazadora con bolsas laterales muy amplias y
bolsas de pecho con cartera y fuelles. La espalda era plisada como guayabera,
pero con tablones anchos y llevaban hombreras militares. La mayor parte del
tiempo usaba pantalón de montar amplio, con tubos de piel ajustables a la pierna
y al tobillo por hebillas. (Estas semibotas se llamaban tacos).
El General Álvaro Obregón vestía muy correctamente, apegándose siempre al estilo
de la ropa reglamentaria militar de la época y siempre usó la gorra o kepí
militar y usaba camisola y pantalón recto en campana y saco militar tipo inglés
en ceremonias y actos oficiales.
Cada ejército y tropa tenía su
peculiar vestuario, que los sastres y costureros de La Principal, S. A. trataban
de imitar para complacerlos.
Al concluir
la Revolución esta tienda amplió considerablemente sus actividades comerciales
y
se
convirtió en una de los más importantes almacenes
de
departamentos cuyas ventas se realizaban por el entonces
muy usual sistema de acciones, que permitía la adquisición de las más variadas
mercancías, en abonos y con la posibilidad de dejar de pagar el importe restante
de la acción si salía premiada en alguno de los sorteos semanales que se efectuaban,
en cuyo caso el cliente recibía
mercancía por el importen total de la acción.
Todavía
se conservan catálogos de aquella época nos dejan ver la infinidad de productos
que se vendían tanto nacionales como de importación.
Hacia el
año de 1942, se decidió dedicar toda la atención e inversiones a la fabricación
de ropa militar en gran escala, pues a causa de la Segunda Guerra Mundial era
precisa y conveniente la exportación de prendas a Estados Unidos, principalmente
porque las fábricas fabriles en ese país se dedicaban a producir armamento.
El
Presidente General Manuel Ávila Camacho decretó en ese tiempo el Servicio
Militar Nacional y había gran demanda de ropa para los jóvenes conscriptos
mexicanos.
